En los últimos años, los medicamentos GLP-1 han pasado de ser tratamientos utilizados principalmente para la diabetes a convertirse en protagonistas cuando se habla de pérdida de peso. Su popularidad ha crecido gracias a los buenos resultados que ofrecen en algunos pacientes y a la repercusión que han tenido en redes sociales y medios de comunicación.
Sin embargo, esta popularidad también ha generado mucha desinformación. Cada vez son más las personas que buscan estos medicamentos para adelgazar sin conocer realmente cómo funcionan, quién puede utilizarlos o cuáles son los posibles riesgos. Aunque pueden ser una gran ayuda en determinados casos, no son una solución milagrosa ni están libres de efectos secundarios.
¿Qué es el GLP-1?
Cuando hablamos de GLP-1, nos referimos a una sustancia que produce nuestro propio organismo después de comer. Su función es ayudar a controlar el azúcar en sangre y enviar al cerebro la señal de que estamos saciados, es decir, que ya no necesitamos seguir comiendo.
Los medicamentos agonistas del GLP-1 imitan esa función natural. Gracias a ello, muchas personas sienten menos hambre, comen cantidades más pequeñas y consiguen perder peso con mayor facilidad.
Aunque fueron creados para tratar la diabetes tipo 2, algunos de estos medicamentos también han sido aprobados para ayudar a personas con obesidad o sobrepeso cuando existen problemas de salud asociados.

Los nuevos usos de los GLP-1
Actualmente, algunos de estos tratamientos ya han sido aprobados para el control del peso en personas con obesidad o sobrepeso asociado a otras patologías. Además, diversos estudios han demostrado que determinados medicamentos GLP-1 pueden reducir el riesgo de sufrir eventos cardiovasculares, como infartos o ictus, en pacientes con un alto riesgo cardiovascular.
Otra de las líneas más prometedoras es su posible utilidad en enfermedades como el hígado graso asociado a alteraciones metabólicas (MASLD), la enfermedad renal crónica o la apnea obstructiva del sueño, donde ya existen resultados positivos para algunos fármacos de esta familia.
Por otro lado, los investigadores también estudian su posible aplicación en enfermedades neurodegenerativas como el Alzhéimer y el Parkinson, así como en algunos trastornos relacionados con las adicciones. Aunque estas últimas aplicaciones todavía se encuentran en fase de investigación y no forman parte de las indicaciones habituales, reflejan el enorme potencial terapéutico que presentan estos medicamentos.

¿Cómo tomar GLP-1?
Una de las dudas más frecuentes es cómo tomar GLP-1. Lo principal a conocer es que estos medicamentos siempre deben estar recetados por un médico. La mayoría se administran mediante una pequeña inyección que se pone debajo de la piel una vez a la semana, aunque algunos tratamientos tienen otras formas de administración.
Normalmente, el tratamiento comienza con una dosis baja para que el organismo se adapte poco a poco y reducir la posibilidad de molestias como náuseas o problemas digestivos. Además, es también importante entender que estos medicamentos no sustituyen una alimentación saludable ni el ejercicio físico. Funcionan mucho mejor cuando forman parte de un cambio de hábitos y de un seguimiento médico.
¿Quiénes no deben tomar GLP-1?Aunque su uso está cada vez más popularizado este tipo de medicamentos no están recomendados para personas con los siguientes condicionantes:
Otro aspecto que se considera fundamental es la salud mental. Y es para aquellas personas con antecedentes de traumas o trastornos alimentarios, sus situaciones deben ser estudiadas antes y durante el tratamiento. |
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GLP-1: ejemplos de medicamentos
Actualmente, existen varios ejemplos de medicamentos GLP-1 que pueden utilizarse según las necesidades de cada paciente.
Los más conocidos son:
- Ozempic, utilizado principalmente para personas con diabetes tipo 2.
- Wegovy, indicado para el tratamiento de la obesidad.
- Saxenda, que también ayuda a perder peso bajo control médico.
- Victoza, empleado en pacientes con diabetes.
- Mounjaro, uno de los tratamientos más recientes, que ha demostrado una gran eficacia tanto para controlar la diabetes como para favorecer la pérdida de peso.
Aunque muchas personas los conocen como «las inyecciones para adelgazar», no todos sirven para lo mismo ni están indicados para cualquier persona.
El conocido Ozempic para la pérdida de peso
El uso de este tipo de fármacos para la pérdida de peso ha aumentado de forma espectacular durante los últimos años. Muchas personas comenzaron a utilizarlo después de conocer casos de famosos o influencers que afirmaban haber adelgazado gracias a este medicamento.
Uno de estos medicamentos más utilizados por las celebridades, y que más se ha dado a conocer este último año, es el Ozempic. Este medicamento ayuda a perder peso porque reduce el apetito y hace que la sensación de saciedad dure más tiempo. Sin embargo, su uso principal está dirigido a personas con diabetes tipo 2. Y es que aunque algunos médicos pueden prescribirlo en situaciones concretas, no debería utilizarse únicamente por motivos estéticos ni sin supervisión profesional.
Cuando se pierde peso con estos medicamentos, esto no significa que el problema esté resuelto para siempre. Y es que si no se mantienen unos hábitos saludables, es frecuente recuperar parte del peso cuando se abandona el tratamiento.
¿Cuáles son los riesgos y peligros del GLP-1?
Como ocurre con cualquier medicamento, también existen riesgos y peligros en torno al GLP-1. La mayoría de las personas lo toleran bien, pero pueden aparecer algunos efectos secundarios que conviene conocer.
- Molestias digestivas: Las náuseas, el malestar de estómago, los vómitos o la diarrea son las molestias más habituales durante las primeras semanas. En muchos casos desaparecen conforme el cuerpo se acostumbra al tratamiento.
- Pérdida excesiva de peso: Aunque perder peso sea el objetivo, hacerlo demasiado rápido tampoco es recomendable. Algunas personas pueden perder masa muscular además de grasa, especialmente si no llevan una alimentación adecuada o no realizan ejercicio.
- Falta de nutrientes: Al tener menos apetito, algunas personas comen mucho menos de lo necesario. Si esto ocurre durante mucho tiempo, pueden aparecer carencias de vitaminas, proteínas u otros nutrientes importantes para la salud.
- Posibles problemas de salud: En casos poco frecuentes pueden aparecer problemas relacionados con la vesícula o el páncreas. Por eso es importante acudir al médico si aparecen dolores intensos de abdomen o cualquier síntoma que resulte preocupante.
Existen otro tipo de efectos secundarios que según Medline Plus, también se pueden dar en los consumidores de medicamentos agonistas del GLP-1. Algunos de estos efectos son las náuseas, vómitos o reducción de la masa muscular entre otros.

La postura de la AEMPS
El peligro más relevante hoy en día es utilizar estos medicamentos sin la supervisión de un profesional. Y es que aunque los medicamentos antagonistas de GLP-1 han supuesto un gran avance para muchas personas con diabetes y obesidad, comprar estos tratamientos por Internet, seguir recomendaciones de redes sociales o usarlos simplemente para perder unos pocos kilos puede aumentar el riesgo de sufrir complicaciones y poner en peligro la salud.
En base a esto a Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) es clara: insiste en que estos medicamentos sólo deben prescribirse conforme a su ficha técnica, priorizando su uso en diabetes tipo 2 frente al control de peso, y recuerda que requieren receta médica obligatoria y que su venta online no está permitida en España, con riesgo de falsificaciones. La Agencia, junto con las comunidades autónomas y organismos europeos, mantiene un seguimiento constante del suministro para garantizar un acceso equitativo.
Los medicamentos GLP-1 no son una vía de escape ni una solución para gestionar la relación con la comida o el propio cuerpo: son tratamientos médicos que exigen supervisión profesional. Hacer búsquedas por internet, usarlos sin receta o recurrir a ellos de forma compulsiva por presión estética pueden esconder patrones de conducta más profundos relacionados con la ansiedad, la autoimagen o el control.
Si detectas que tu relación con estos fármacos, con la comida o con tu cuerpo se está volviendo obsesiva, no dudes en rellenar nuestro formulario y así pedir ayuda a nuestros profesionales, con los que podrás comenzar cuanto antes el tratamiento necesario y retomar de nuevo las conductas saludables.





