En el ritmo tan acelerado al que nos tiene acostumbrados esta cultura digital en la que vivimos, que en los últimos años se ha visto amplificada por el masivo escaparate de redes sociales como TikTok y sus videos virales. Ahora a consecuencia de esto ha emergido con inusitada fuerza un concepto que inquieta, intriga y, en ocasiones, desconcierta a la mayoría: Los Therians. Están resonando en multitud de medios de información tanto en consultas psicológicas como en entornos educativos y familiares, donde muchos adultos observan con perplejidad cómo algunos adolescentes afirman sentirse animales y no humanos.
Desde Bella Mar, sugerimos abandonar un poco el alarmismo e intentar comprenderlos. No se trata hacer una patología de lo desconocido o temerle, sino de explorar con rigor y naturalidad que es lo que subyace a esta nueva tribu urbana o forma de identidad, y plantearnos realmente que es lo que ocurre y por qué se comportan así, especialmente cuando se entrelaza con emociones densas como la ansiedad, el aislamiento o incluso la vulnerabilidad hacia conductas autodestructivas.
¿Qué implica ser Therian?
Caemos en el tópico de banalizar lo que ellos sienten o, desde la ignorancia, de juzgarlos sin ver qué hay detrás; aunque por fuera podamos entender todo como una especie de disfraz y evento social con sus respectivas parafernalia, para ellos, esto es mucho más serio.
Se trata, más bien, de una identificación íntima con un animal; como podría ser un Lobo o un Gato. Para quien es partícipe de esta unión con el reino animal, no es una elección que haga por capricho ni un acto baladí, sino una forma de entenderse a ellos mismos, percibiendo esta como inherente a ellos, casi como una impronta del ser.
Conviene trazar fronteras claras entre este fenómeno y otras expresiones culturales que, en un principio, parecen similares: Therians, Otherkin y Furros
- Furros: Territorio lúdico, creativo y recreativo. Aquí, los individuos disfrutan del arte y la estética de animales antropomorfos. Es afición y no afecta a su identidad.
- Otherkin: Comparte cierta raíz con los Therians, pero su mirada se dirige hacia lo mitológico: dragones, elfos, criaturas de lo imaginario.
- Therian: Su vínculo se ancla en animales reales. Algunos lo explican como una configuración neurológica distinta; otros, como una resonancia espiritual, incluso vinculada a la reencarnación, en Bellamar creemos que tiene mucha más profundidad de la que realmente le quieren dar en los distintos medios.

El fenómeno del Shift en la cultura Therian
Dentro de esta vivencia, hay un particular episodio que valdría la pena recalcar, el llamado shift. Durante estos intervalos, la persona siente que su faceta animal se intensifica. Puede manifestarse como un cambio mental, adoptando ciertos impulsos o patrones instintivos, o como un cambio únicamente sensorial, donde aparecen percepciones físicas ilusorias de ciertos rasgos de su animal como colas o garras evocando el conocido fenómeno del miembro fantasma.
Es crucial subrayar algo: la persona no pierde contacto con la realidad. Sabe, con claridad y en todo momento, que es humano.
¿Therian y salud mental son compatibles?
Ni el DSM-5 ni la CIE-11 clasifican la teriantropía como un trastorno. Sin embargo, su gestión, tanto interna como social, puede desencadenar ciertas dificultades psicológicas; sin embargo, aunque socialmente tendamos a pensarlo, no estamos hablando de un delirio.
Por otra parte, es común que salgan ahora ciertas dudas o bulos sobre el tema que conviene ir aclarando, ya que la desinformación puede llevar a malentendidos o a una percepción distorsionada de la realidad. Muchas de estas surgen en redes sociales y se alimentan del entorno y el boca a boca, por lo que es importante diferenciar entre experiencias personales, creencias individuales y hechos objetivos, manteniendo siempre un respeto hacia quienes se identifican dentro de este colectivo.
Disforia de especie como principal alarma psicológica
Algunos individuos describen una sensación de tristeza incipiente; pues, encuentran en su posición de therian, un alejamiento entre su yo humano y su yo animal. Este malestar (denominado informalmente “disforia de especie”) puede derivar en depresión, ansiedad o sensación de alienación. Cuando alcanza intensidad elevada, requiere acompañamiento terapéutico.
Riesgos psicológicos y su vínculo con la adicción
El foco clínico no lo situamos en cuanto a su identidad y cómo se siente, sino en su interacción con un entorno que, con frecuencia, no comprende ni acoge a personas distintas y en entender el porqué de esa conexión.
Aislamiento, rechazo y ansiedad social
La expresión visible de esta identidad se traduce en máscaras, colas, vocalizar como animales… Esto suele convertir a estos jóvenes en blanco de bullying. El rechazo social erosiona la autoestima y empuja hacia el retraimiento, abonando el terreno para la ansiedad social o la depresión; y justamente muchos de ellos han encontrado aquí un refugio para escapar de algún trauma.
Identidad como refugio: ¿evasión o adaptación?
En ciertos casos, la identidad Therian puede operar como un mecanismo de escape frente a realidades dolorosas: traumas, tensiones familiares, o incluso posisbles condiciones neuro divergentes. No siempre es problemático, pero sí merece observación clínica cuidadosa.
En este sentido, resulta fundamental conocer al joven, empatizar con él y buscar la forma en la que comience a abrirse y a sentirse seguro. Cada caso debe entenderse dentro de su propio contexto, evaluando si esta identificación aporta bienestar, estabilidad emocional y funcionalidad en la vida cotidiana, o si ,por el contrario está interfiriendo en el desarrollo personal o en las relaciones sociales. Un enfoque equilibrado, que combine escucha activa, análisis profesional y respeto, permite abordar estas situaciones de forma más adecuada y responsable.
Cuando el sufrimiento emocional queda sin atender, el riesgo de que en un futuro se desarrolle una adicción se incrementa, pudiendo ser esta; Adicciones conductuales como un uso compulsivo de redes y comunidades digitales en busca de validación, o, A ciertas sustancias, es decir, alcohol u otras drogas como forma de anestesiar la angustia.
¿Cómo responder desde el entorno?
Padres, docentes y cuidadores desempeñan aquí un papel decisivo. Su reacción puede ser puente o barrera. Escuchar sin juzgar desde un principio, es clave el buen desarrollo de la terapia y del joven, por ende la escucha activa es el primer gesto terapéutico. Invalidar o ridiculizar solo profundiza el aislamiento. Validar y reconocerle nos permitirá comenzar a construir desde un lugar más sano.
Desde Bella Mar sentimos que empezamos a ser necesarios en casos de Therian si aparecen ciertos indicadores como por ejemplo:
- Autolesiones
- Ideas suicidas
- Abandono de responsabilidades básicas
- Aislamiento extremo o desconexión social
- Cambios emocionales abruptos
- Uso excesivo de pantallas o consumo de sustancias

Acompañar, no corregir
El objetivo terapéutico no es erradicar la identidad Therian, sino facilitar herramientas que permitan gestionar el malestar, integrar experiencias y fortalecer habilidades sociales. Aquí tenemos que enfocarnos en una meta clara, que la persona logre vivir con equilibrio, salud y conexión real con su entorno, siendo capaz de desarrollar sus habilidades sociales sin tener que dejar en un principio su hobby.
Porque comprender no es ceder; es, sencillamente, abrir la puerta a una intervención más humana, cercana y efectiva.



